Este artículo fue escrito y publicado en el marco de la alianza entre la Red Nacional de Territorios Creativos y la Red de Medios Ciudadanos Mi Voz, son 14 medios ciudadanos desde El Morrocotudo (Arica) hasta El Magallanews.
Las vacaciones en temporada estival invitan a recorrer Chile y vivir su cultura. Es cuando más se visibilizan las celebraciones y fiestas en localidades y comunas del país, sin embargo, no es sólo en verano que Chile celebra.
Según el Mapeo de Activos Culturales y Creativos para el Turismo Creativo, presentado en abril de 2025 por la Red Nacional de Territorios Creativos y Chilecreativo, en el marco del Comité Gestor Nacional de Turismo Creativo, Chile celebra y se reúne todo el año. Este estudio identificó un total de 1960 activos culturales y creativos en una selección de territorios a lo largo del país, de los cuales 346 corresponden específicamente a celebraciones, es decir, eventos o festividades tradicionales que forman parte del calendario cultural de una comunidad, que suelen estar vinculadas a tradiciones religiosas, históricas o sociales, y que ofrecen la posibilidad de integrar al turista como agente participativo. Se trata de fiestas costumbristas, festividades, festivales de música, de cine, entre otras.
“El turismo creativo y cultural no busca solo aumentar visitas, sino acercar el patrimonio vivo a las personas. Nos invita a conocer un destino desde su identidad profunda: participar en una fiesta religiosa, aprender un oficio tradicional, recorrer una caleta el día de San Pedro o vivir un carnaval andino no como espectadores, sino como parte de una comunidad que comparte su historia. Las festividades son puertas de entrada privilegiadas a esa conexión auténtica entre territorio, cultura y experiencia”, explica Teresa Díaz, directora ejecutiva de la Red Nacional de Territorios Creativos.
“También es una invitación a mirar Chile con otros tiempos. No solo en temporada alta ni en los meses de verano. Muchas de nuestras celebraciones ocurren durante todo el año, en invierno, en fechas religiosas, en ciclos agrícolas. Visitar en esos momentos permite descentralizar la demanda, distribuir mejor los beneficios económicos y dar mayor sostenibilidad a los territorios, evitando la sobrecarga estival y fortaleciendo economías locales más estables”, agrega Teresa Díaz.
Desde la Red Nacional de Territorios Creativos se presentan algunas de estas celebraciones, en una mirada de norte a sur, una invitación a armar un calendario anual para vivir las tradiciones y conectar con la cultura y el patrimonio local.
En el norte del país, el Carnaval con la Fuerza del Sol en Arica se posiciona como un activo inmaterial que fusiona identidades aymaras, chinchorro y afrodescendientes, generalmente a comienzos de febrero. El mapeo destaca celebraciones como la Cruz de Mayo y el Machaq Mara (solsticio de Invierno) como pilares de la identidad proyectada de la región.
Según explica el Servicio de Patrimonio, las Cruces de Mayo son parte de las tradiciones de las comunidades afrodescendientes que habitan los valles de Arica y corresponden a una expresión importante de su historia personal y territorial. Para ellos y ellas es una instancia de conexión con sus tradiciones religiosas y de autoidentificación con un legado común heredado de ancestros. Tal como su nombre lo indica, se efectúan mayoritariamente a comienzos del mes de mayo y tienen por finalidad pedir por el bienestar de sus parientes, amistades y la buena producción de las chacras.

Por su parte, Machaq Mara, conmemora el “Año Nuevo Aymara”. Esta celebración comienza con los primeros rayos de sol cada 21 de junio. Una festividad que tiene una estrecha relación con la cosmovisión andina y los ciclos agrícolas.
La fiesta de San Pedro, celebrada tradicionalmente el 29 de junio a lo largo de caletas y zonas costeras de Chile, honra al santo patrono de los pescadores con misas, procesiones marítimas, bailes religiosos y gastronomía local. Esta festividad, de profunda raigambre cultural y religiosa, busca agradecer por la protección en el mar. Algunas de las procesiones de San Pedro más grandes ocurren en las localidades de Calbuco, Tongoy, Ancud, Maullín, Corral, Quintero y Ventanas.



Dentro del extenso calendario de festividades religiosas que caracterizan el territorio nacional, se destaca anualmente el periodo entre el 10 y el 20 de julio, cuando en el corazón de la Pampa del Tamarugal, en el desierto de Tarapacá, se realiza una de las expresiones más emblemáticas de la religiosidad popular en Chile: la Fiesta de La Tirana. Esta celebración, dedicada a la Virgen del Carmen, convoca a más de 200 mil personas que llegan al pueblo de La Tirana a celebrar a la «Reina del Tamarugal» o la «Chinita», como le llaman cariñosamente. El día principal de la festividad es el 16 de julio, cuando se conmemora a la Virgen del Carmen, patrona de Chile.

La Virgen del Carmen también es celebrada los 16 de julio en otras localidades del territorio nacional, donde las comunidades realizan procesiones, misas y festividades comunitarias para reafirmar su devoción. El 25 de julio se conmemora a San Santiago Apóstol, patrono de la ciudad de Santiago, fecha que es celebrada en algunas parroquias del centro histórico de la capital. También en la localidad de Belén, en la región de Arica y Parinacota, donde San Santiago es el patrono de la comunidad.
La región de O’Higgins destaca con la Fiesta del Chacolí en Doñihue, asociada anualmente ya sea a la vendimia como a homenajear a quienes elaboran este vino con más de 145 años de historia, producto patrimonial elaborado por pequeños productores (o chacoliceros).


En varias localidades de la zona central, como Colina, Malloco, Talagante, Puente Alto y Quilicura existe la costumbre de «correr a Cristo» el primer domingo después de la Semana Santa. Siguiendo una vieja costumbre, el párroco viaja en una carroza tirada por caballos a llevarle el sacramento de la comunión a los enfermos e impedidos de asistir a la iglesia, escoltado por huasos a caballo, ataviados con sus vestimentas tradicionales y con coloridos pañuelos anudados en la cabeza. La cabalgata, también llamada fiesta de Cuasimodo, comienza con el alba y termina al mediodía con el regreso a la sede parroquial.

Desde un punto de vista gastronómico, en la región de Ñuble, la Fiesta de la Longaniza de Chillán atrae a más de 150.000 personas durante el mes de agosto para compartir este producto con denominación de origen, mientras que festividades como la de la Greda en Quinchamalí permiten en el mes de febrero el contacto con cultores de la alfarería negra tradicional, Patrimonio Cultural Inmaterial.

La fiesta de la Candelaria se realiza en diversas localidades del país. Patrona de los mineros, la Virgen de la Candelaria se celebra anualmente el 2 de febrero. En Copiapó congrega a miles de fieles venidos de toda la región circundante y su celebración se remonta a 1778, cuando el arriero Mariano Caro Inca encontró la imagen de la Virgen en el salar de Maricunga. La celebración incluye la «Fiesta Grande», con misas, la procesión de las candelas y la vigilia.

En Chanco, región del Maule, la Candelaria es la fiesta religiosa más trascendental de la provincia, siendo la Candelaria la patrona del pueblo. En Cobquecura, costa de Ñuble, la celebración converge entre festividad religiosa, ramadas, y festival de música.
En Calbuco se trata de una tradicional festividad religiosa destacada por la devoción a la Virgen y el «batido de banderas» por parte de comunidades locales en la Capilla San Antonio. También en la región de Los Lagos, en Carelmapu, los festejos consisten en una misa y procesión marítima que realizan los pescadores de la caleta en honor a la virgen y también a San Pedro.
Muchas comunas del sur de Chile arman un calendario de fiestas costumbristas que se desarrollan entre diciembre y marzo. Un ejemplo de ello es Frutillar, comuna que celebra en diciembre la fiesta de la chochoca, en la localidad de centinela La Huacha, y la fiesta de la empanada de Los Radales, en enero, se celebra la cerveza y la empanada, mientras que en febrero, se celebran las tradiciones en sectores como Los Bajos y Casma, o la fiesta de la Quila, en Quilanto.
En Chiloé, la devoción al Jesús Nazareno de Caguach es una muestra de la esencia de influencia católica en la isla, vinculando la fe con las iglesias que son Patrimonio de la Humanidad. Una de las festividades más importantes del archipiélago se celebra anualmente a fines de agosto en la isla de Caguach en honor a la imagen de Cristo Nazareno que se conserva allí. La fiesta se remonta al siglo XVIII y reúne hasta nuestros días a un nutrido grupo de peregrinos que viajan desde las islas cercanas y la zona de Castro.


En febrero en la región de Aysén se desarrolla el Encuentro Costumbrista de Cochrane, celebración de este tipo más antigua de la región. En ella confluyen las tradiciones y se celebra la cultura local congregando anualmente a miles de visitantes que pueden conocer la gastronomía típica, música local y juegos como la jineteada de ovejas y el chanchito enjabonado; jineteadas de vaca; esquila, señalada y marcación; muestra de caballo chileno y un sentido reconocimiento a sus pioneros, hombres y mujeres que marcaron la huella.


Finalmente, el extremo sur desafía el clima con hitos como el Carnaval de Invierno y el Chapuzón del Estrecho, tradiciones que fomentan un profundo orgullo identitario. Presentaciones artísticas y manifestaciones que forman parte de la identidad y tradiciones de la región de Magallanes, están presentes anualmente en el mes de julio en las distintas versiones de este evento que forma parte de las invernadas de Punta Arenas.
“Conocer nuestras fiestas es, en el fondo, una forma de reconocernos. Y hacerlo en distintas estaciones del año es una decisión consciente que contribuye a un turismo más equilibrado, respetuoso y conectado con la identidad local”, concluye la directora ejecutiva de la Red Nacional de Territorios Creativos.
[Créditos: Texto: María José Hess Paz. Fotografía de portada: Cruz de mayo, gentileza Arica Siempre Activa.
Fotografía de Chacolí obtenida desde la Asociación de Chacoliceros y Aguardienteros. *Durante 2025 esta fiesta fue suspendida por falta de financiamiento del municipio de Doñihue.
Fotografías de San Pedro en Bahía de Corral y Calbuco fueron obtenidas de Memorias del Siglo XX ]

